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23 DE AGOSTO - 199 AÑOS DE LA GESTA DEL HISTÓRICO ÉXODO JUJEÑO

23 DE AGOSTO - 199 AÑOS DE LA GESTA DEL HISTÓRICO ÉXODO JUJEÑO

Fue el 23 de agosto de 1812 cuando se produjo esa histórica gesta que se conoció como el Exodo Jujeño.
Así se llama a la retirada hacia Tucumán que realizó el Ejército del Norte, que comandaba el general Manuel Belgrano en la vanguardia y el mayor general Eustoquio Díaz Vélez en la retaguardia, y la población de San Salvador de Jujuy que evacuó la ciudad completa. De esta forma respondían ante el avance de las tropas realistas que llegaban desde el Alto Perú.

 

En mayo de 1812 el general Belgrano estableció su cuartel general en Jujuy. Al saber que el ejército realista avanzaba, Belgrano pidió al gobierno de Buenos Aires que le mandara refuerzos para resistir, pero no recibió respuesta positiva.
En ese entonces llegaban hasta la zona las fuerzas patriotas derrotadas en Huaqui. Eran cerca de 800 soldados, sin armas, afectados del paludismo y totalmente abatidos.
Belgrano reorganizar las fuerzas y poner disciplina. Para aumentar el fervor patriótico de la población hizo bendecir la bandera argenetina en la Catedral, ignorando que la misma había sido rechazada por el Primer Triunvirato.
El gobierno decía que era imposible resistir al ejército realista que comandaba Pío Tristán, que llegaba del Alto Perú, con una dotación de 4000 hombres. 
El Triunvirato pretendía que el retroceso patriota fuera hasta Córdoba, donde a las tropas del general Belgrano se agregarían fuerzas de otra región del Río de la Plata.
El ejército español recibió como respuesta del general Belgrano la retirada. 
El bando belgraniana fue acatado por toda la población. La orden decía que había que dejar el campo raso frente al enemigo, de modo de no facilitar casa, alimento, ganado, mercancías ni cualquier otra cosa. Los cultivos fueron cosechados o quemados, las casas destruídas, y los productos comerciales fueron enviados a Tucumán.
La población acató la orden. Los jujeños abandonaron sus hogares y arrasaron con todo lo que dejaban atrás, a fin de que las fuerzas realistas no pudiesen aprovechar los bienes y los víveres.
El 23 de agosto comenzó la retirada, se arreo el ganado y se prendió fuego a las cosechas para que el enemigo no aprovechara. Belgrano fue el último en dejar la ciudad deshabitada.
El éxodo se recuerda en Jujuy todos los 23 de agosto, entendiendo que la acción de los jujeños fue un gran acto heroico.
El 28 de octubre de 2002 fue promulgada la ley 25664, que declara el 23 de agosto de cada año, y en conmemoración de la gesta del éxodo jujeño, a la provincia de Jujuy como capital honorífica de la Nación Argentina.

 

Cómo logró Belgrano la adhesión de todo un pueblo


"El Héroe del Éxodo, el general Manuel Belgrano, poseído de un alma blanca y sentimientos magnánimos era un trasunto de la belleza espiritual ática, cuya inteligencia había sido alimentada por la continua y meditada lectura de la filosofía antigua y el clasicismo de Homero o Virgilio, Plutarco o Suetonio." 


En 1920 el profesor Teodoro Saravia así lo definió al creador de la Bandera durante una conferencia que pronunció en el Colegio Nacional de Jujuy conmemorando un nuevo aniversario de la orden impartida por el jefe militar para que los jujeños abandonaran la ciudad sin dejar nada que pudieran aprovechar los realistas que venían avanzando triunfante desde el Alto Perú. A este patriótico episodio se registró el 23 de agosto de 1812.

Al renunciar Pueyrredón a conducir el Ejército de Norte y retornar Juan José Castelli a la ex capital del virreinato, El gobierno de Buenos Aires designó a Manuel Belgrano para reorganizar la fuerza y marchar hacia el norte. No fue fácil su tarea. Estableció el campamento general en Campo Santo y posteriormente lo traslada a Jujuy donde reorganizó las tropas; atendió los asuntos políticos; levantó el nivel moral y patriótico de los pobladores; esfuerzo que no fue acompañado por el gobierno de Buenos Aires.

Corría el año 1812. Los realistas estimaban que había llegado el momento adecuado para recobrar lentamente el virreinato del Río de la Plata después del grito de Mayo de 1810. El desastre de Huaqui (río Desaguadero) considerado por los historiadores como producto de un ejército desmoralizado, indisciplinado, sufriendo la falta de recursos, armamentos y diezmado por el paludismo; sin valor combativo regresó a Salta al frente de Juan José Viamonte para luego continuar hacia el sur bajo las órdenes de Juan Martín de Pueyrredón ante la asechanzas de ser atacado y destruido por Goyeneche, jefe realista, nacido en Arequipa (Perú), al frente de cuatro mil se aprestaba a avanzar sobre Buenos Aires en conocimiento que el segundo triunvirato prevalecía serias desavenencias entre sus componentes.

Es así como el ejército realista inició su marcha desde el Alto Perú debiendo soportar en el trayecto algunos conatos subversivos en Cochabamba obligándolo a distraer su atención sobre el objetivo trazado. Aquí encomendó a operar en toda la zona al general Pío Tristán.

Ante el eminente peligro que los españoles de recuperaran estas tierras el Triunvirato decidió trasladar la fábrica de armas instalada Tucumán hacia Córdoba Belgrano no lo juzgó conveniente y el taller continúo funcionando en su lugar de origen y, posteriormente, en un colegio religioso de Los Lules.

A los efectos de buscar un impedimento para que las fuerzas invasoras avanzaran hacia el sur de la actual Bolivia le ordenó a Antonio González Balcarce, en su calidad de jefe de vanguardia, se trasladase hasta Humahuaca y estudiar las posibilidades de apoyar a los patriotas de Cochabamba. En su marcha Balcarce no perdió tiempo en reclutar milicianos formando una caballería gaucha.

Mientras tanto Belgrano en Jujuy hizo bendecir, en la Catedral, una bandera con el propósito de contagiar el sentido de patria entre los vecinos del lugar. No obstante las medidas adoptadas para contener a los realistas dispusieron que los jujeños abandonaran la ciudad sin dejar nada que pudieran aprovechar sus enemigos. El ejército español venía aplastando todo foco de resistencia patriótica desde Cochabamba y decidió que los jujeños abandonaran la ciudad llevando consigo todo tipo de armas, ganado vacuno, caballares, mulares y lanares; levantar la cosecha de las plantaciones y los comerciantes embalar su mercadería y remitirla a Tucumán. Nada debía quedar para los invasores.

Este hombre de gran talento también dictó severas sanciones, imponiendo una férrea disciplina llegando al fusilamiento, para todos aquellos que "por sus conversaciones o por hechos, atentara contra la causa sagrada de la Patria, sea de la clase, estado o condición que fuese; a los que imperasen desaliento.

Nada detuvo a Manuel Belgrano en su objetivo, episodio que enorgullece al país con el histórico: "Éxodo Jujeño".

Manuel Belgrano fue el último en ausentarse la ciudad deshabitada. Para acosar a las tropas de Pío Tristán quedó en la retaguardia patriota Eustaquio Díaz Vélez. 

El combate de Las Piedras

En Cobos el hostigamiento adquirió mayor violencia. Los hombres estaban cansados por el duro trajín hasta llegar a desmoralizarlos. Allí el temple de del creador de la Bandera se hizo notar con energía. Mandó a fusilar a dos soldados y aplicarles severos castigos a algunos oficiales. Los realistas envalentonados ante este ejército que se retiraba, el 3 de setiembre de 1812, decidieron cargar sobre la retaguardia.

Inmediatamente Belgrano cambió de posición y atacó a Tristán derrotándolo completamente, dejando en el campo de batalla dos oficiales y cincuenta y ocho soldados muertos, varios heridos, cuarenta prisioneros y ciento cincuenta fusiles. Este combate se lo conoce como el de Las Piedras

Con esta acción facilitó a Tucumán prepararse para recibir al ejército invasor el 23 del mismo mes en una batalla confusa. Pero las fuerzas del general Belgrano derrotaron completamente al enemigo.

Los españoles reconocieron la derrota, más no admitieron rendirse, y se retiraron hacia Salta.

"El Éxodo Jujeño debe figurar en los frisos más altos de la veneración popular por la actitud heroica, donde el aporte de cada uno de los jujeños es el sacrificio que pone el sello excepcional de una acción".

Por Andrés Mendieta

Fuente: "Portal de Salta" 

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